Aletargada
casi dormida
muere la liebre
en el calor de los brazos
Todo lo ensucia su cuerpo
humedece nuestras lenguas
hace arder el oro y la miel
en estos pliegues
La sangre
de las bestias, bien lo sabes
hace hablar a los hombres
Aletargada
casi dormida
muere la liebre
en el calor de los brazos
Todo lo ensucia su cuerpo
humedece nuestras lenguas
hace arder el oro y la miel
en estos pliegues
La sangre
de las bestias, bien lo sabes
hace hablar a los hombres
Lo cerraron todo
En la oscuridad
se pudren las sales del lomo
la llaga y sus humores
las terneras cocidas en su almíbar
Estos son los chillidos
que dieron las hembras de la mosca
ahogada en la carne
las crías que llegaron al vientre
y lo revientan
Lo cerraron todo
Pero el hilo de la ceguera
conduce a los ciegos
como una lucerna
El filo dio forma
al fuego y a la cera
hizo desaparecer
los pliegues, el lugar donde las caricias
pudieron tener cuerpo
y encarnar como las chinches
Alguien hizo de la carne
este instrumento, esta superficie
que la cera no engrasa
que no quema el fuego
Nosotros quisimos
cerrar los ojos, pero la impudicia es un ojo abierto
dispuesto a mirarnos
Tarda en morir
el pulso de los frutos
la mierda hinchada
en las entrañas
el veneno intacto
comido por hormigas
derramado en la nieve
Se deshace
la sangre estancada
las viandas el licor de los perfumes
otro cuerpo graso y reluciente
comido por hormigas
abandonado en la nieve
Tarda como un insecto
abre las alas, golpeado por el frío
comido por hormigas
enterrado en la nieve
Todo lo quemó el invierno
El lobo descendió con su corte a los banquetes
¿Has visto su hocico manchado de sangre?
Él era el frío y te arrullaba
Esta casa la quemó el invierno
El lobo perdió a sus crías en la boda y los banquetes
¿Has acariciado su piel quemada?
¿No los arrulla el frío con sus dientes?
Todo lo quemó el invierno
He traído mis crías al banquete y a las bodas
Ya se ofrecen de nuevo los manjares
Ya son devorados los confites
Dijiste
que vendrías
a quemarlo todo
Pero no arde la ceniza
ni respira
Está pegada al hueso garrapata sangre y si llegaras
—porque dijiste que traerías el fuego—
te darías cuenta de que arrasaron
los campos y la siembra
Llegaste hace mucho y no recuerdas
Quemaste mi rostro
y no respira
No sacarás provecho alguno
No aprenderás esta lección